Arty Cheys y su obsesión por los chicos del gimnasio
Te voy a contar cómo descubrí que los tipos musculosos del gimnasio me vuelven loca, pero nunca imaginé que uno como Martin Spell me iba a empotrar así. Todo empezó con un comentario casual en el vestuario, y de pronto me di cuenta de que sus abdominales marcados y esa polla gruesa que se le marcaba en el pantalón eran mi perdición. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque cuando me agaché para chupársela, sentí cómo sus manos me apretaban el culo con fuerza, y supe que no habría vuelta atrás. Empezó lento, pero en segundos me tenía de perrito, metiéndomela hasta las pelotas mientras yo gemía como una perra en celo. Lo mejor fue cuando me dio la vuelta y me hizo montarlo a horcajadas, sintiendo cómo cada embestida me hacía chocar contra su cuerpo. No te imaginas la cara que puso cuando le pedí que me llenara la boca, y cómo me corrió sin avisar, caliente y espeso. Ahora solo pienso en volver a sentir esa polla dentro de mí.