La criminal profesional domina al OG con su boca experta
Mía entró al callejón oscuro con su chaqueta de cuero ajustada y una sonrisa que prometía problemas. El tipo, un OG de la calle, no esperaba que una mujer así lo mirara con esos ojos hambrientos. Cuando me acerqué, noté cómo su polla ya estaba dura bajo los pantalones, pero lo que no esperaba era que al chupársela descubriera que tenía un piercing en la punta. ¡Joder, qué sorpresa! Empecé a mover la cabeza más rápido, sintiendo cómo ese metal me rozaba la garganta, y él empezó a gemir como un puto desesperado. Le di una palmada en el culo y lo empujé contra la pared, subiendo una pierna para que me penetrara de una estocada. Sus manos agarraron mis tetas mientras me empotraba contra el cemento, y yo solo podía pensar en cómo ese piercing me estaba volviendo loca. Cuando se corrió, sentí el líquido caliente en mi lengua y me di cuenta de que esto no era solo un polvo rápido: era el descubrimiento de algo nuevo, algo que quería repetir. Ahora solo pienso en cómo encontrarlo otra vez.