Masajista whitney wright excita a su clienta con un masaje prohibido
—'¿Segura que quieres relajarte así?' —te susurra Whitney Wright mientras sus manos untadas en aceite recorren tu espalda, pero tú ya sabes que esto no es un masaje normal. La chica te ha estado provocando toda la semana: fotos en tanga, rozándose contra ti en el gimnasio, mensajes con doble sentido. Ahora, con sus dedos resbaladizos bajando por tu culo, entiendes que esto es una venganza por toda esa tensión acumulada. Te gira de golpe, sus tetas rozan tu cara mientras te agarra las piernas y las abre de par en par. Sientes cómo su lengua recorre tu coño mojado, chupando con fuerza, mientras sus dedos te penetran hasta que las caderas chocan contra su boca. Gimes tan fuerte que las paredes tiemblan, pero ella no se detiene: te lame el clítoris como si fuera su postre favorito, mordisqueando justo cuando estás a punto de correrte. Te agarra el pelo y te empuja contra su coño, obligándote a devorarla mientras ella sigue gimiendo, 'Así, puta, chúpame como yo te chupé a ti'. En más de 15 minutos de escena, las dos terminan sudadas, con los muslos temblando y el aceite mezclado con sus jugos. Cuando por fin se separan, Whitney te mira con una sonrisa pícara y te dice: 'La próxima vez, trae más aceite... y menos ropa'.