Ninaandevan se corre en su hermana de paso durante el misionero
La habitación está en penumbra, la luz tenue del atardecer se filtra por las cortinas medio cerradas, y el aire huele a sudor y perfume barato. Sabes que esto está mal, que no deberías estar aquí, pero el coño de Ninaandevan está tan mojado que no puedes resistirte. La agarras por las caderas y la empujas contra el colchón, sintiendo cómo su culo se amolda a tus manos mientras te hundes en ella de una estocada. Sus gemidos son ahogados, pero no de miedo, sino de placer culpable, como si supiera que esto es pecado pero no quisiera que pararas. Te la follas con fuerza, escuchando el sonido húmedo de tu polla entrando y saliendo, y ella arquea la espalda, mordiéndose el labio para no gritar. Cada embestida la hace temblar, y cuando aceleras el ritmo, sus uñas se clavan en tu espalda, dejando marcas rojas que arden pero no te importan. Sientes cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga, y sabes que está a punto de correrse, pero no quieres que llegue sola. Le das una palmada en el culo, y ella grita, pero no de dolor, sino de excitación, y eso te enciende más. En más de 10 minutos de escena, la empotras contra el colchón, sintiendo cómo su cuerpo se tensa y luego se relaja, pero no te detienes hasta que te corres dentro de ella, llenándola hasta que el semen empieza a gotear por sus muslos. Cuando terminas, su pelo rojo está pegado a la frente por el sudor, y la sábana está arrugada y manchada de tu leche.