Oficial de seguridad desata a Lola Moreno y la empotra contra la pared
La sala de vigilancia está oscura, solo el brillo de las pantallas rompe el silencio. Te la llevas a un cuarto privado, donde el aire huele a deseo prohibido. Sabes que esto está mal, pero no puedes resistirte a su cuerpo. La agarras por la cintura y la empujas contra la pared, sintiendo cómo su culo apretado se clava en tu polla dura. Le bajas los pantalones y ves su trasero perfecto, listo para ser penetrado. Le metes los dedos primero, sintiendo cómo su culo se abre con gemidos ahogados. Cuando ya está bien mojada, te la metes de una estocada, sintiendo cómo su carne se ajusta a tu verga. La embistes con fuerza, escuchando sus gritos de placer mientras te la follas sin piedad. Le das nalgadas, sintiendo cómo su piel se enrojece bajo tus manos. Te la sacas un momento para que te la chupe, viendo cómo su boca se llena de tu leche antes de volver a empotrarla. Sabes que esto está mal, pero no puedes parar. Cada vez que la penetras, sientes cómo su culo se aprieta alrededor de tu polla, como si no quisiera soltarte. La haces correrse una y otra vez, sintiendo cómo su cuerpo tiembla bajo el tuyo. Al final, te corres dentro de ella, sintiendo cómo su culo se llena de tu semen. Mientras te recuperas, piensas en lo prohibido que fue todo esto, pero no te arrepientes. Sabes que volverás a hacerlo, porque su cuerpo es adictivo.