Rosa Vermelha Gp se entrega a un anal prohibido lleno de lujuria
Rosa Vermelha Gp no podía sacarse la idea de la cabeza: ese culo apretado suyo merecía ser llenado, aunque sabía que era pecado. Las manos de él ya estaban en sus muslos, separándole las nalgas con dedos hambrientos mientras ella gemía bajito, como si alguien pudiera escucharlos. La lengua de él bajó por su espalda hasta el agujerito virgen, humedeciéndolo con saliva caliente antes de que la punta de su verga gruesa empezara a empujar. 'No, esto está mal...', susurró ella, pero su cuerpo decía otra cosa: el coño le chorreaba de excitación mientras el miembro le abría el ano de una estocada. Cada embestida la hacía gritar, el dolor mezclándose con un placer prohibido que la volvía loca. Él le agarró las caderas con fuerza, hundiéndole la polla hasta que los huevos le chocaban contra la piel. 'Más duro, cabrón', le suplicó, aunque sabía que al día siguiente tendría que mentir sobre los moretones. Cuando él se corrió, el semen le llenó el culo hasta rebosar, y Rosa se mordió el labio sabiendo que esto solo era el principio. La próxima vez no pediría permiso.