Sophie Martinez Uwu desafia mi polla a romperle ese culito prieto
La habitación olía a sudor y lubricante, las paredes vibraban con los golpes de las caderas contra el colchón mientras Sophie se reía, retándome con esa mirada de putita segura de que mi polla no podía con su culo estrecho. Le mostré los dientes, le bajé los leggings hasta los tobillos y le di una nalgada que le dejó el cachete ardiendo. 'Ahora verás, perra, mi verga no se rinde ante nadie', le gruñí mientras le abría las nalgas con los pulgares, mostrando su agujerito rosa que ya brillaba mojado de nervios. Me enjaboné la polla gruesa, la puse en la entrada y empujé de golpe, oyendo ese gemido agudo que soltó cuando la punta le rompió el esfínter. '¡Más fuerte, cabrón!', gritó, y yo obedecí, embistiendo hasta que sus muslos temblaron y mis huevos golpearon contra su piel. Cada vez que la penetraba, sus tatuajes rebotaban sobre su espalda, y sus uñas se clavaban en las sábanas mientras me rogaba que no parara. Me corrí adentro, llenándole el culo de leche caliente, y cuando salí, vi cómo le goteaba entre las piernas. Sophie se mordió el labio, sonriendo con esa cara de 'te gané', pero yo sabía que al día siguiente volvería pidiendo más.