Widowmaker domina a mercy con su polla de futanari
“Arrodíllate y abre esa boquita, perra”, le ordenas mientras la agarras del pelo y la obligas a mirarte a los ojos. Mercy, la angelical sanadora, se humilla ante ti, temblando mientras te la chupa con devoción, sintiendo cómo tu verga de futanari le llena la garganta hasta hacerla ahogarse. Le das palmadas en el culo para que se mueva más rápido, disfrutando de cómo sus gemidos ahogados vibran alrededor de tu polla. Cuando ya no aguanta más, la empujas contra la pared y le levantas el vestido, arrancándole las bragas de un tirón. Sientes cómo su coño está empapado, lista para recibirte, y sin piedad le clavas la polla hasta las pelotas, escuchando cómo grita de dolor y placer mientras la embistes contra la pared. Mercy suplica que la folles más duro, que no pares, que la hagas tuya, y tú obedeces, agarrándola de las caderas y empotrándola con fuerza, sintiendo cómo su cuerpo se sacude con cada embestida. Le das nalgadas mientras la penetras, disfrutando de cómo su culo se pone rojo y su coño se aprieta alrededor de tu verga. Cuando ya no aguanta más, te corres dentro de ella, llenándola de leche mientras grita tu nombre. Mercy se derrumba en el suelo, agotada pero satisfecha, mientras tú te limpias la polla con su vestido, sabiendo que nunca olvidará esta lección de sumisión.