Aidra Fox y Gianna Dior se dejan llevar en el dormitorio prohibido
Aidra Fox no puede evitar mirar a Gianna Dior mientras se quita el sujetador, sus pezones rosados tensos bajo la luz tenue de la habitación. Saben que esto está mal, que no deberían estar aquí, pero el deseo las domina. Gianna se muerde el labio al ver cómo Aidra se acerca, sus dedos temblorosos rozando el encaje del tanga antes de apartarlo con un tirón. El coño de Gianna brilla, mojado de anticipación, y Aidra no resiste más: se hunde entre sus piernas, chupando con fuerza mientras Gianna arquea la espalda y gime sin control. Las uñas de Gianna se clavan en los hombros de Aidra, marcando la piel mientras la lengua de su amiga recorre cada pliegue, cada rincón prohibido. El sabor salado y dulce la vuelve loca, y Gianna no puede evitar empujar su cara más contra su entrepierna, ahogando los gemidos en su carne. Aidra introduce dos dedos sin avisar, curvándolos justo donde Gianna lo necesita, y la sensación la hace gritar, las paredes de su coño apretándose alrededor de esos dedos intrusos. El sonido de la piel chocando contra piel llena la habitación, y Aidra no puede evitar pensar en lo sucia que es esta escena, en cómo debería parar, pero no puede. Gianna le agarra el pelo, guiando su boca hacia donde más lo desea, y Aidra obedece, lamiendo con más fuerza, más rápido, hasta que Gianna se corre con un gemido ahogado, su cuerpo temblando bajo el de Aidra. Mientras se recupera, Gianna mira a Aidra con una mezcla de culpa y lujuria, sabiendo que esto no debería haber pasado, pero deseando que nunca termine.