Anabelle se toca en la cama mientras se graba con el celular
Las sábanas estaban frías contra mi piel, pero mi coño ya ardía de solo pensar lo que iba a hacer. Sabía que no debía, que alguien podía descubrirme, pero la tentación era demasiado fuerte. Me recosté en la cama, las piernas abiertas, sintiendo cómo el aire rozaba mi pussy recién depilada, y encendí la cámara. Los dedos empezaron a recorrer mi cuerpo, desde el cuello hasta los pezones pequeños que se endurecieron al instante. Gemí sin poder contenerme cuando mis manos encontraron mi clítoris, ya hinchado y palpitante. Me froté despacio al principio, pero pronto los movimientos se volvieron frenéticos, mis caderas se levantaban para encontrar más presión. Podía escuchar el sonido húmedo de mis dedos entrando y saliendo de mi coño mojado, y eso solo me encendió más. Sabía que esto estaba mal, que si alguien me veía así me juzgarían, pero no podía parar. El placer me consumía, cada espasmo de mi cuerpo era una traición a la razón. Cuando finalmente me vine, fue con un grito ahogado, el orgasmo recorriendo cada fibra de mi ser. En ese momento, escuché una voz detrás de mí: '¿Te gusta grabarte siendo una perra?' y solo pude sonreír, sabiendo que esto no era más que el comienzo.