Angel Gostosa me desafió a follarla como nunca antes
Mi polla ya estaba dura antes de que Angel Gostosa entrara en la habitación, con esa actitud de '¿vas a poder conmigo?' que me encendió al instante. Le tiré del pelo cuando se arrodilló, obligándola a mirarme mientras me la chupaba con esa boca pequeña pero experta, los labios apretados alrededor de mi verga. '¿Así quieres que te trate, hermanita?', le dije, y ella solo sonrió con mi saliva corriéndole por la barbilla. La tiré sobre la cama de un empujón, separándole las piernas con las rodillas para que viera lo mojada que estaba, el coño rosado brillando bajo la luz. 'Ahora verás si puedo aguantar', le susurré antes de metérsela entera de golpe, sintiendo cómo sus paredes se ajustaban a mi polla como un guante. Angel Gostosa empezó a gemir fuerte, pero yo le tapé la boca con la mano, disfrutando de cómo sus caderas se arqueaban hacia mí, pidiendo más. '¿Te gusta que te empotre así, puta?', le pregunté mientras le agarraba las tetas y le clavaba los dedos en la carne. Ella solo asentía, los ojos vidriosos, hasta que le di la vuelta y la puse a cuatro patas, embistiendo su culo apretado con tanta fuerza que los golpes resonaban en toda la habitación. Cuando me corrí dentro de ella, Angel Gostosa se desplomó sobre la cama, jadeando, con mi leche goteando entre sus muslos. Rion King, que había estado mirando desde la puerta, se acercó y me dio una palmada en el hombro, sonriendo como si supiera que había ganado la apuesta.