Chica blanca se deja llenar de leche tres veces por una polla negra
Briseida no podía creer su suerte cuando conoció al vecino nuevo, un tipo alto y bien dotado que la miraba con ganas cada vez que se cruzaban en el pasillo. La primera vez que se encontraron en el ascensor, ella notó cómo su polla se marcaba bajo los pantalones, y no pudo evitar imaginarse esa verga gruesa entrando y saliendo de su coño apretado. Al día siguiente, lo invitó a su departamento con la excusa de tomar un café, pero en cuanto cerró la puerta, se arrodilló y empezó a chuparle la polla con ansias, sintiendo cómo su saliva mojaba cada centímetro de ese trozo de carne negra. Él la agarró del pelo y la empujó contra la pared, metiéndole los dedos en el culo mientras ella gemía como una puta en celo. Después de llenarle la boca de leche, la tiró en la cama y le abrió las piernas para empotrarla a fondo, sintiendo cómo su coño se ajustaba a su polla enorme. Briseida gritaba de placer mientras él la embestía sin piedad, y cuando se corrió por segunda vez, ella le rogó que se la metiera por el culo. Él no se hizo esperar y le clavó la polla hasta el fondo, haciendo que ella chillara como una cerda en celo. Al final, la dejó tirada en la cama, con el cuerpo temblando y el coño y el culo llenos de leche, mientras ella sonreía como una puta satisfecha.