Culeo salvaje entre dos chicos bien duros
El más pequeño se arrodilló rápido ante esa verga enorme que le colgaba mojada entre las piernas, sintiendo cómo el glande le rozaba los labios al abrir la boca de golpe. Derek no perdió tiempo y le agarró la cabeza con fuerza para empalarlo hasta la garganta mientras gemía como un animal, sintiendo cómo el chico le chupaba la polla con esa boquita de putita desesperada que no paraba de babear. Carter, con ese culazo redondo y prieto que se le movía al compás de los empujones, se dejó caer de espaldas en la cama con las piernas bien abiertas, ofreciéndole el culo bien apretado para que se lo follara sin piedad. La primera embestida fue tan profunda que el chico gritó con la boca llena, sintiendo cómo le llenaban las entrañas de ese tronco grueso que lo partía en dos, pero no quiso que parara ni un segundo. Derek le escupió en el culo para que la entrada fuera más fácil y, con un gruñido de bestia, se clavó hasta el fondo, haciendo que el chico arqueara la espalda y soltara un gemido ahogado entre susurros de 'más fuerte, por favor'. El sonido de los choques de carne contra carne resonaba en la habitación mientras Carter se agarraba a las sábanas con los puños apretados, sintiendo cómo esa verga le estiraba el agujero hasta quemarle por dentro, pero le encantaba que le doliera tanto que le nublaba la vista. El más pequeño, ahora con la cara llena de lágrimas y babas, empezó a masturbarse rápido mientras seguía chupando con frenesí, hasta que no pudo aguantar más y se corrió en su propia mano sin dejar de chupar ni un segundo. Derek, sintiendo cómo el culito de Carter se le apretaba alrededor de la polla como un guante, aceleró el ritmo hasta que no pudo resistirse y le soltó toda su leche bien caliente en las entrañas, haciendo que el chico se corriera otra vez al sentir ese chorro espeso llenándolo por dentro. Los dos quedaron jadeando, pegajosos y sudorosos, con las piernas temblorosas y los cuerpos pegados como si fueran uno solo, pero sabiendo que esto solo había sido el comienzo de algo mucho más sucio y salvaje.