Culo perfecto de Anjelica Doux en riesgo de ser pillados
El crujido de la puerta al cerrarse te alerta, pero ya es tarde: el culo perfecto de Anjelica Doux está ahí, redondo y tatuado, apretado en esos shorts que apenas cubren su carne. Moonblack la empuja contra la pared, sus manos grandes ahuecando ese trasero que rebota con cada embestida. Te agarras a sus caderas, sintiendo cómo el sudor resbala por su espalda mientras ella muerde un trapo para no gemir. El riesgo de que alguien entre en cualquier momento hace que cada penetración sea más intensa, más urgente. Sus tetas pequeñas pero firmes se mueven al ritmo de tus empujes, y cuando la volteas para hundirte en ese coño mojado, sus uñas se clavan en tus brazos. La mesa del salón cruje bajo su peso, y tú solo puedes pensar en cómo ese culo perfecto de Anjelica Doux se estremece cada vez que la empotras contra ella. El sonido de pasos afuera os congela por un segundo, pero ya es demasiado tarde para parar. Cuando por fin te corres dentro de su coño, ella se queda temblando, con los labios hinchados y el maquillaje corrido. Un mechón de su pelo rubio queda enredado en el botón de tu camisa, testimonio de lo que acaba de pasar.