Diosa de culo perfecto se deja empotrar como profesional
La mamá de la vecina es pura tentación con ese culo redondo y esas tetas grandes que rebotan cada vez que se inclina para recoger algo del suelo. Él no pudo resistirse más y la invitó a su casa con la excusa de tomar un café, pero en cuanto cerró la puerta, la empujó contra la pared y le arrancó el tanga con los dientes. Su coño estaba tan mojado que chorreaba, y ella no paraba de gemir mientras él le metía la polla hasta el fondo, agarrándole las nalgas con fuerza. Las embestidas eran brutales, cada golpe hacía que sus tetas saltaran y sus labios se entreabrieran en un gemido ahogado. Ella se agarraba a su espalda, clavándole las uñas mientras él le mordía el cuello y le susurraba obscenidades al oído. Cuando ya no aguantó más, la giró y la puso de rodillas, obligándola a chupársela mientras le azotaba el culo con fuerza. La puta no paraba de gemir, con la boca llena de su polla dura, hasta que él no pudo más y le llenó la garganta con su corrida espesa. Ella tragó cada gota, limpiándose los labios con el dorso de la mano mientras sonreía con complicidad.