Él me ata y escribe 'solo anal' en mi culo para perdonarme
Él me agarró de las muñecas y me empujó contra la cama, sus manos fuertes me inmovilizaron mientras me ataba con cuerdas gruesas que se hundían en mi piel. Con un marcador negro, trazó las letras 'solo anal' en mi culo desnudo, marcando su territorio como un dueño posesivo. Mis muslos temblaron cuando sentí su aliento caliente en mi cuello, susurrándome al oído que esto era mi castigo por haberlo engañado. Su polla dura como roca se frotó contra mi entrada virgen, lubricándola con saliva antes de hundirse hasta el fondo, arrancándome un grito ahogado. Cada embestida era más brutal, sus dedos se clavaban en mis caderas mientras me empotraba contra el colchón, el sonido de mi coño mojado chasqueando con cada golpe. Gemí como una puta descontrolada, suplicando que no se detuviera, sintiendo cómo su verga me partía en dos. Cuando por fin se corrió, su leche caliente me llenó hasta rebosar, marcándome por dentro como su propiedad. Quedé temblando, atada y usada, con su semen goteando entre mis piernas y su nombre escrito en mi culo como un recordatorio de mi sumisión.