El twink moreno chupa la polla de su roommate en el garage
El roommate musculoso estaba sudado después de su rutina de ejercicios, con los abdominales marcados y el pelo rizado pegado a la frente, cuando el twink de pelo rizado y labios carnosos lo vio desde la puerta del garage y no pudo resistirse a acercarse. Con una sonrisa pícara, el chiquito se arrodilló frente a su polla dura, ya brillando de líquido preseminal, y empezó a lamer la cabeza con la lengua caliente, gimiendo como una puta mientras lo hacía. El roommate gruñó al sentir la boca caliente envolviendo su verga, agarrando su pelo para empujarlo más adentro, sintiendo cómo el twink tragaba hasta el fondo con cada embestida. La saliva chorreaba por su barbilla mientras lo mamaba con desesperación, chupando fuerte cada vez que el moreno le clavaba la polla hasta la garganta, haciendo que el chiquito escupiera y jadeara entre arcadas. El roommate lo volteó sobre la mesa de herramientas, le bajó el pantalón y le separó las nalgas para ver su agujero rosado y húmedo, ya listo para ser empalado. Con un gruñido animal, le clavó la polla hasta el fondo, haciendo que el twink gritara de placer mientras lo embestía con fuerza, sintiendo cómo su culo apretado lo apretaba con cada movimiento. El moreno lo follaba como un salvaje, golpeando sus nalgas con cada embestida, mientras el twink gemía y suplicaba por más, con la cara enterrada en la mesa y la polla goteando de tanto placer. El roommate lo agarró de las caderas y lo penetró más profundo, sintiendo cómo el twink se corría sin tocarse, con el semen salpicando la mesa mientras él mismo se vaciaba dentro de su culo apretado, llenándolo hasta rebosar. Los dos quedaron jadeando, sudados y satisfechos, con el twink sonriendo mientras se limpiaba la boca y el moreno se reía al ver su polla aún dura.