¡Encontré una puta en tu habitación, hijastra!
La hijastra no sabía que el padrastro la había visto entrar a hurtadillas a su cuarto con ese culo redondo y esas nalgas perfectas, moviéndose como una perra en celo. Cuando él la sorprendió, ella solo sonrió con esos ojos marrones y se mordió el labio, dejando claro que quería que la empotraran duro. El padrastro no perdió tiempo y la empujó contra la pared, bajándole los pantalones para descubrir ese coño bien mojado y listo para ser follado. La hijastra gimió fuerte cuando él le metió la polla hasta el fondo, agarrándole las tetas mientras la embestía sin piedad. Ella se montó como una amazona, rebotando ese culo gordo sobre su verga, gimiendo como una puta en celo. El padrastro le dio nalgadas mientras la penetraba, sintiendo cómo su coño apretaba su polla como un guante. La hijastra se corrió primero, gritando como una loca, pero él no paró hasta llenarle el culo de leche caliente. Al final, los dos quedaron tirados en el suelo, jadeando y sudando, con el olor a sexo flotando en el aire.