Esposo ordeña a su esposa hasta dejarla llena de leche
La esposa no podía aguantar más el calor de su leche espesa y caliente, así que se dejó caer de rodillas para chupar esa polla dura hasta saciarse. Su marido, con las venas marcadas y los huevos pesados, le agarró la cabeza y empezó a embestirle la boca con fuerza, sintiendo cómo su garganta se abría para tragar cada gota. La saliva le chorreaba por la barbilla mientras él gruñía, empujando más profundo hasta que los gemidos de ella se volvieron ahogados. Cuando ya no pudo más, la tiró sobre la cama y se la clavó por detrás, sintiendo cómo su coño apretado lo envolvía mientras le ordeñaba la leche a chorros. Las nalgas de ella rebotaban con cada embestida, y los gritos se mezclaban con el sonido de la piel golpeando la piel. Él la agarró del pelo, tirando hacia atrás para que arqueara la espalda y su polla entrara más hondo, hasta que un chorro caliente le llenó el culo mientras ella gemía de placer. La leche le goteaba por los muslos cuando él se corrió en su cara, marcándola como suya mientras ella lamía los restos de su propia boca. El olor a sexo y leche fresca llenaba la habitación, y ella, con los labios hinchados y el cuerpo temblando, solo podía pedir más.