Hijastra latina le pide la polla a su padrastro en casa
“Padrastro, ¿me enseñas esa polla ahora que mamá salió?” preguntó Layne Vivi con una sonrisa traviesa mientras se acercaba a Rafarj en la sala vacía. Te voy a contar cómo empecé a notar que algo grande se escondía bajo sus pantalones y no pude dejar de imaginarlo dentro de mi boca. Cuando él bajó el cierre la sorpresa fue total porque su verga era mucho más gruesa y larga de lo que esperaba y se me hizo agua la boca al instante. Empecé a chuparla despacio lamiendo la cabeza con la lengua mientras mis manos subían y bajaban por el tronco duro y caliente. Él me acarició el pelo y me empujó un poco más adentro hasta que sentí la punta rozar mi garganta y seguí mamando con ganas sin soltarla ni un segundo. Pasamos al sillón donde me abrió las piernas y metió los dedos en mi coño ya bien mojado para prepararme mientras yo gemía y le pedía que no parara. En más de 10 minutos de escena lo probé todo desde rodillas hasta a cuatro patas y terminé tragándome cada gota que me disparó en la boca con alguna que otra salpicadura en la cara. Descubrí que me encanta el sabor espeso y caliente que me deja en la lengua y que mi cuerpo tiembla entero cuando me corro de verdad con él. La próxima vez pienso atarlo a la cama y montarlo hasta que me llene el culo sin que mamá se entere nunca.