Holandesa sumisa se deja llenar de leche negra en el hotel
Te vas a poner durísimo cuando oigas a esta maldita europea suplicar: 'Por favor, señor, métame esa polla negra hasta que me rompa...' — y no es que pida, es que suplica, porque sabe que estos dos negros bien dotados no le van a dar tregua. Imagínate a Curly Chloe de rodillas, con las tetas rebotando mientras se traga la verga de uno, mientras el otro le parte el culo al ritmo que le sale de los huevos, arrancándole gemidos tan agudos que hasta las paredes del hotel tiemblan. Va a ver cómo la agarra del pelo, cómo la obliga a abrir más la boca para que no le quede ni gota de leche al chorro, cómo le escuece el culo cada vez que le clava la polla hasta que le choca la pelvis, y cómo ella se humedece más aún con cada bofetada en la mejilla. Te vas a reír cuando pida permiso para correrse, pero estos cerdos no le van a dar ni eso, van a seguir embistiéndola hasta que la tenga temblando de rodillas, con la cara llena de leche y el culo tan irritado que no va a poder sentarse en una semana. Y lo mejor es que, cuando termine, vas a ver los pedazos de su ropa interior desgarrada tirados en el suelo, como prueba de que ni siquiera pudo conservarlos intactos.