Julie Rouch se clava la polla artificial hasta reventar
Te voy a contar cómo llevé días imaginando ese momento, con los ojos puestos en el sex machine, sintiendo cómo el deseo me quemaba por dentro. Cada vez que miraba esa máquina, me mojaba de solo pensar en cómo se sentiría esa polla falsa entrando en mi culo apretado, cómo me haría gritar de placer sin piedad. Cuando por fin tuve tiempo, me quité la ropa sin perder un segundo, sintiendo el frescor del metal contra mi piel ardiente. La máquina rugía mientras la polla de plástico duro se hundía en mi culo, empujando con fuerza, llenándome de una manera que me hacía gemir sin control. Las embestidas eran brutales, cada golpe me acercaba más al borde, sintiendo cómo la presión crecía, cómo el placer se volvía insoportable. No podía resistir más, así que dejé que el orgasmo me arrasara, corriéndome con espasmos violentos mientras la máquina seguía follándome sin parar. Fue una escena de más de 15 minutos donde no hubo descanso, solo placer intenso y sin limites. La próxima vez, te aseguro que será aún más salvaje, porque ya sé de lo que soy capaz.