Kendra Allure domina a su compañera de cuarto con un juego de humillación
¡'Abre bien las piernas, putita, que hoy te voy a enseñar quién manda aquí!' le dije a Galas mientras le arrancaba las bragas con un tirón seco. Mi coño ya estaba mojado de solo pensar en cómo iba a someterla, en cómo iba a hacerla gemir de vergüenza mientras le metía los dedos hasta el fondo del culo. Ella se resistió al principio, pero una nalgada fuerte la hizo entender que no tenía opción. 'Pide permiso si quieres que pare', le susurré al oído mientras le agarraba el pelo y la obligaba a mirarme. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, y yo no podía evitar morderle los pezones mientras le ordenaba que se arqueara más. En más de 14 minutos de escena, la hice llorar de placer y dolor, alternando entre azotes en el culo y lamidas en su coño hasta que me suplicó que la dejara correrse. Pero yo decidí que no, que se quedaría así, temblando y mojada, hasta que yo lo permitiera. Al final, mientras la veía retorcerse de necesidad, solo podía pensar en lo bien que se siente tener el control absoluto sobre alguien.