La dulce Lina se deja empotrar por el vecino en su propia casa
Lina siempre fue la vecina más tímida del edificio, pero hoy su coño mojado gritaba otra cosa cuando el vecino del piso de arriba la acorraló contra la pared de su cocina. Sus tetas rebotaban con cada embestida mientras ella mordía su labio para ahogar los gemidos, consciente de que su marido podía volver en cualquier momento. La polla del tipo la penetraba hasta las pelotas, haciendo que sus jugos chorrearan por los muslos mientras ella se aferraba a sus hombros, sintiendo cómo el culo le ardía con cada topada. El riesgo de ser descubierta solo la ponía más caliente, y cuando él le tapó la boca con una mano para silenciar sus gritos, Lina supo que no había vuelta atrás. En más de 14 minutos de escena, la tensión creció hasta que él le llenó el coño de leche espesa, dejándola temblando contra la nevera. La próxima vez, el marido podría ser quien los interrumpa... y esta vez no habrá escapatoria.