La hijastra rubia de Preston Parker se excita como loca con su padrastro
Mandy no podía sacarse de la cabeza la polla de Preston desde que lo vio desnudo en la ducha, así que cuando se quedó sola en la casa, no aguantó más y fue directo a buscarlo, con la respiración acelerada y el coño ya mojado de solo pensarlo. Me arrodillé frente a él sin decir nada, desabrochando su pantalón con manos temblorosas, y al sacar su verga dura, la miré fijamente antes de abrir la boca, sabiendo que en cualquier momento podía entrar mi mamá. Preston gruñó cuando empecé a chuparle, metiendo su polla hasta el fondo de mi garganta mientras sus manos agarraban mi cabeza con fuerza, y cada vez que tragaba saliva, él gemía más fuerte, a punto de explotar. Escuché ruidos afuera y me asusté, pero no me detuve, seguí mamando como una perra en celo, moviendo mi lengua rápido sobre su glande hinchado hasta que de repente Preston me levantó, me dio vuelta y me empujó contra la pared, levantando mi falda y rompiendo mi ropa interior con sus dedos ansiosos. Sin perder tiempo, me empotró de una estocada, entrando entera de golpe, y yo mordí mi labio para no gritar, sintiendo cómo cada embestida lo hundía hasta hacerme tocar el cuello del útero, mientras sus pelotas golpeaban mi culo palpitante. Escuché pasos en el pasillo y mi corazón se aceleró, pero Preston solo apretó mis caderas y me clavó más fuerte, sus dedos marcando moretones en mi piel, hasta que finalmente se vino dentro de mí con un gemido ahogado, llenándome hasta rebosar. Cuando salió, vi un charco blanco escurriendo por mis muslos y un agujero en mi tanga tirado en el suelo.