La nerdy nympho se monta una polla negra hasta reventar
Me encanta cuando me mandan y yo obedezco, especialmente cuando es para algo tan sucio como esto. La nerdy nympho que llevo dentro no pudo resistirse al ver esa verga negra enorme, gruesa y palpitante, lista para estirarme el coño hasta que me duela. Me arrodillé como una perra obediente, con el culo en pompa y las piernas temblando, mientras él me ordenaba que me subiera encima de una vez. Mi coño ya estaba mojado, chorreando de excitación, pero eso no importó cuando me la clavé de golpe, sintiendo cómo me abría entera, cómo esa polla me llenaba hasta hacerme gemir como una puta en celo. Él me agarró de las caderas y me movió como a una muñeca, marcando el ritmo, hundiéndome en su verga una y otra vez, mientras yo le rogaba que me dejara correrme. Pero no, él quería que me aguantara, que me quedara empalada en su polla hasta que él decidiera que era suficiente. Cada vez que intentaba moverme, él me apretaba más fuerte, hundiéndome más adentro, hasta que sentí que iba a explotar. Mis tetas rebotaban con cada embestida, mis pezones duros como piedras, y mi coño ardía de placer. No podía más, pero él no me dejaba, me obligaba a seguir, a cabalgarlo como una perra sumisa hasta que por fin, con un gemido ahogado, me dejó correrme, sintiendo cómo mi orgasmo me sacudía entera mientras su polla seguía enterrada en mi coño. Fue brutal, intenso, y justo lo que necesitaba para sentirme usada como una puta.