La niñera se masturba y se le va la olla al verlos entrar
La niñera rubia de tetas enormes estaba sentada en el sofá con las piernas bien abiertas, frotándose el coño mojado con los dedos mientras gemía bajito y se mordía el labio. No podía creer que justo en ese momento la puerta se abriera sin aviso y entraran Sienna con John, pero en vez de detenerse, siguió tocándose más fuerte, dejando que su tanga se empapara de sus propios jugos. John se quedó tieso al verla, con la polla dura como una roca al instante, mientras Sienna no pudo evitar soltar una risita traviesa y acercarse sin perder detalle de cómo la niñera se retorcía de placer. La rubia, sin pensarlo dos veces, le agarró la mano a John y se la llevó a la boca para chupársela como una zorra desesperada, tragando saliva mientras él gruñía de gusto. Sienna, que no se quedó atrás, se quitó el vestido en un segundo y se le tiró encima a la niñera, lamiéndole los pezones duros mientras le metía dos dedos en el coño empapado. Entre gemidos y bufidos, la niñera se corrió en las manos de John, dejando su leche correrle por la cara mientras él le escupía en la boca abierta, y Sienna, sin perder el ritmo, le tapó la nariz para que tragara todo sin respirar. Los tres terminaron tirados en el suelo, sudados y jadeantes, con las tetas de la niñera rebotando cada vez que John la empotraba contra el sofá, mientras Sienna le chupaba los huevos hasta dejarlo limpio y la niñera se corría otra vez, esta vez con la polla de John metida hasta la garganta. El final fue una fiesta de corridas: primero en la cara de la niñera, después en las tetas de Sienna y, para rematar, un buen facial por toda su cara de puta satisfecha que no paraba de babear mientras se limpiaba con los dedos y se los metía en la boca para no desperdiciar ni una gota.