Lleve a mi amigo a casa tras el fútbol y follamos a mi madastra caliente
La madastra siempre andaba en tanga por la casa, mostrando ese culo redondo y esas tetas grandes que rebotaban con cada paso. Después del partido, mi amigo y yo estábamos sudados y con la polla dura, así que decidimos escondernos en mi cuarto mientras ella preparaba algo en la cocina. Cuando pasó frente a la puerta, le agarré el culo y le susurré al oído que quería follarla, y ella solo sonrió con esa mirada de puta que me encanta. Sin decir nada, se arrodilló y empezó a chuparnos la verga a los dos, gimiendo como una perra en celo mientras nos lamía los huevos. Mi amigo la empotró contra la pared, metiéndole la polla hasta el fondo mientras ella gritaba que le dolía pero que no parara. Yo me puse detrás y le metí los dedos en el coño bien mojado, sintiendo cómo se contraía con cada embestida. Cuando mi amigo se corrió en su cara, ella tragó toda la leche como una buena puta, y yo la hice arrodillarse de nuevo para llenarle la boca con mi corrida. Al final, los tres estábamos agotados, sudados y con las pollas satisfechas, pero la madastra ya nos miraba con esa sonrisa pícara, lista para repetir.