Luna se debe a EAlfa en su casa con riesgo de ser descubiertos
Imagínate que estás en la sala de Luna, viendo cómo EAlfa la acorrala contra el sofá con una mirada de deseo mientras le susurra: 'Cállate, que alguien puede escucharnos...'. Ella se muerde los labios para ahogar un gemido, pero es inútil porque la polla de EAlfa ya está entrando en su coño húmedo, dilatándola de una estocada que la hace arquear la espalda. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo EAlfa la agarra de las caderas, penetrándola con fuerza mientras ella intenta no gritar, sintiendo cómo cada embestida la empuja más lejos contra el respaldo del sofá. El sonido de la piel chocando resuena en la habitación, y Luna no puede evitar mirar hacia la puerta, imaginando que su marido podría volver en cualquier momento. Pero EAlfa no se detiene, la levanta en vuelo y la empotra contra la pared, hundiendo su verga hasta que las caderas chocan, haciendo que el cuadro sobre ellos vibre con cada movimiento. 'Más fuerte...', susurra Luna, pero EAlfa ya está perdido, sintiendo cómo su leche caliente se acumula en sus pelotas, listo para llenarla entera. Los gemidos se vuelven más apagados, más urgentes, mientras EAlfa la aprisiona contra la pared, penetrándola con un ritmo frenético. Luna siente cómo cada embestida la lleva al borde, los dientes clavados en su hombro para no gritar demasiado alto. Justo cuando la tensión es insoportable, EAlfa gruñe y descarga hasta las pelotas, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de su polla, ordeñándolo hasta la última gota. El peligro de que alguien los descubra solo aumenta el placer, y tú no puedes dejar de mirar cómo EAlfa la sostiene contra la pared, sus cuerpos temblando con los últimos espasmos del orgasmo. 'Joder...', murmura Luna, pero EAlfa ya está recuperando el aliento, sabiendo que podrían haberlos pillado en cualquier momento.