Maddie empotra a Jane R con su dildo en el culo
“No aguanto más, quiero que me lo metas ahora mismo”, le susurró Maddie a Jane R mientras le apretaba los muslos, y la rubia no pudo más que gemir cuando sintió los dedos de su amiga deslizándose por su coño ya mojado. Llevaban días mirándose con esa tensión insoportable, roces casuales que terminaban en escalofríos, hasta que una noche, borrachas en el sofá, la morena decidió que ya no podía esperar. Te la agarras del pelo mientras la tienes de cuatro patas, sintiendo cómo su respiración se acelera cuando el dildo empieza a entrar, lento pero firme, hasta que el culito apretado de Jane R cede y lo recibe entero de golpe. Escuchas cómo gime sin control cuando lo mueves de adelante hacia atrás, sintiendo cada contracción de sus músculos internos apretándote al ritmo de tus embestidas. Maddie no para, te la chupa los pezones con la boca mientras te empala con el juguete, y las dos se vuelven locas cuando alcanza el punto exacto que le hace arquear la espalda y gritar. En más de 23 minutos de escena, no hay pausa: las manos de Jane R se clavan en las sábanas, las uñas de Maddie le dejan marcas en la piel, y el sonido húmedo de la penetración llena la habitación. Al final, cuando el orgasmo las sacude a las dos, queda el dildo manchado de lubricante y el tanga de Jane R tirado en el suelo, olvidado en el calor del momento.