Masajista latina me paga con su culo y su boca
La masajista brasileña llegó con su cuerpo de diosa, tetas grandes y un culo redondo que no podía ignorar. Desde el primer momento, sus manos expertas me tocaban con una sonrisa pícara, y yo ya sentía cómo mi polla se ponía dura bajo sus dedos. Cuando empezó a frotar mi espalda, su tanga se mojó tanto que se le pegaba al coño, y yo no aguanté más: la giré, le bajé el pantalón y le metí la lengua en su chocho caliente. Ella gemía fuerte mientras le chupaba el clítoris hinchado, y cuando le clavé los dedos en el culo, gritó de placer. La puse a cuatro patas y le metí la polla hasta el fondo, embistiendo con fuerza mientras ella se agarraba las tetas y me pedía que la llenara de leche. Cada vez que le daba una nalgada, su culo rebotaba y su coño se apretaba alrededor de mi verga, hasta que al final me corrí dentro de ella, llenándole el culo de semen caliente. Se limpió la boca con los dedos y me miró con cara de puta satisfecha, lista para repetir.