Maynard azota y domina a Evelyn en posición de carretilla
Maynard ya no aguantaba más las ganas de ponerla en su lugar, de hacerla gemir como la puta sumisa que era. Llevaba días mirándola con esos ojos de zorra, contoneando ese culo redondo que le pedía a gritos un buen castigo. La agarró de las caderas y la puso en cuatro patas, el trasero al aire, temblando de anticipación. Sientes cómo su piel se eriza bajo tus manos cuando le das la primera nalgada, el sonido seco resonando en la habitación mientras ella se muerde el labio para no gritar. No te detienes, le das con la palma abierta, luego con los dedos, sintiendo cómo su coño se moja más con cada golpe. La pones en posición de carretilla, su culo en alto, vulnerable, lista para lo que venga. Le metes los dedos hasta que chorrean, escuchando sus gemidos ahogados, el sonido de su respiración acelerada. No puedes resistirte más, te acercas y le das con la palma de la mano, sintiendo cómo su carne se pone roja bajo tu contacto. La dominas por completo, haciendo que suplique por más, que pida que la llenes hasta las pelotas. La empotras con fuerza, sintiendo cómo su cuerpo se adapta a ti, cómo sus paredes internas te aprietan. La follas sin piedad, sintiendo cómo se corre una y otra vez, su cuerpo temblando bajo el tuyo. La tensión acumulada estalla cuando la embistes con todo, sintiendo cómo su coño se contrae alrededor de tu polla, cómo su cuerpo se arquea de placer. La dominas por completo, sintiendo cómo se corre una y otra vez, su cuerpo temblando bajo el tuyo.