Meagan Moore se deja empotrar con su coño apretado
Meagan Moore llevaba días lanzándole miradas cargadas de deseo a Alex Mack, rozando sus manos bajo la mesa, mordiéndose el labio cuando él la miraba. La tensión entre ellos era insoportable, como un cable a punto de romperse. Hasta que una noche, en su habitación, Alex no aguantó más: la empujó contra la pared, le arrancó el vestido y hundió la cara entre sus muslos, chupando su coño mojado con desesperación. Ella gimió fuerte, arqueando la espalda mientras él le metía dos dedos hasta hacerla temblar. No tardó en pasar a la acción: la tiró sobre la cama, le abrió las piernas y le clavó la polla de una estocada, llenándola entera. Meagan gritó, agarrándose a las sábanas mientras él la embestía sin piedad, golpeando su culo redondo contra sus caderas. En más de 12 minutos de escena, la folló en todas las posiciones: de perrito, con sus tetas rebotando, hasta que le corrían gotas de sudor por la espalda. Al final, Alex se sacó y le llenó el coño de leche caliente, marcándola como suya. Quedó una mancha blanca en su vientre, prueba de lo que acababan de vivir.