Mi marido apostó que no me atrevía a follar con sus amigos... ¡y perdimos!
Mi marido siempre ha sido un puto provocador, pero esta vez se pasó de la raya cuando apostó con sus amigos que yo no me atrevería a dejarme follar por ellos. La verdad es que me encanta ser una puta caliente, así que acepté el reto sin pensarlo dos veces. Cuando llegaron los tres tipos, me desnudé frente a ellos y me arrodillé para chupar la polla del primero, sintiendo cómo su verga dura se deslizaba por mi garganta mientras gemía como una perra en celo. Uno de ellos me empujó contra la mesa y me empotró por detrás, metiendo su polla enorme en mi coño bien mojado mientras me agarraba las tetas con fuerza. El otro se paró frente a mí y me obligó a chupársela mientras me follaban, sintiendo cómo su leche caliente me llenaba la boca. Después, me pusieron de cuatro patas y me comieron el culo mientras me corrían encima, dejando mi cuerpo cubierto de semen. Al final, mi marido no pudo evitar unirse y me folló como un animal salvaje hasta que los dos nos corrimos juntos. ¡Gané la apuesta y me convertí en la puta más feliz del mundo!