Mira mi coño o te lo pierdes, guapo
Ella sabía que él no podía resistirse a sus curvas cuando se acercaba a la ventana con ese vestido ajustado, mostrando su culo perfecto y las tetas rebotando con cada paso. La muy puta se agachó lentamente, dejando que su tanga negro se hundiera entre sus nalgas, mientras él tragaba saliva al ver cómo su coñito rosado brillaba mojado de excitación. Con un dedo, ella se abrió los labios y le hizo señas para que se acercara, gimiendo bajito cuando sintió su polla dura rozando su espalda. Él no perdió tiempo y le arrancó el tanga de un tirón, hundiendo su cara en su coño para chuparle el clítoris con fuerza, haciendo que ella arqueara la espalda y gritara de placer. La empotró contra la pared, clavándole su verga gruesa hasta el fondo, sintiendo cómo sus nalgas apretadas lo envolvían con cada embestida. Ella gemía como una perra en celo, pidiendo más fuerte mientras él le agarraba las tetas y le mordía el cuello, corriéndose dentro de su coño caliente con un gruñido salvaje. Quedaron jadeando, sus cuerpos sudorosos pegados, hasta que ella lo miró con una sonrisa pícara y le susurró: '¿Ves? Te lo dije, guapo... mira mi coño o te lo pierdes.'