Rico Hugi me reta a follarme en su oficina como una perra
Rico Hugi me miró con esa sonrisa de hijo de puta que sabe que me tiene loca, y yo no pude evitar retarlo: 'A ver si aguantas lo que te voy a dar'. Se sentó en su silla de jefe, con la polla ya dura bajo el pantalón, y yo me acerqué como una gata en celo, rozándome contra su escritorio mientras me bajaba la falda hasta dejarle ver mis medias y el coño mojado. '¿Así quieres jugar?', le dije, y me arrodillé para chupársela de una vez, metiéndomela hasta la garganta mientras él agarraba mi pelo y me empujaba contra su verga. Pero no me iba a dejar dominar tan fácil: le di la vuelta, lo puse de rodillas y le monté el culo mientras me agarraba los pechos, gimiendo como una perra en celo. Luego me empotró contra la pared, levantándome una pierna para meterme la polla hasta las pelotas, y yo le arañé la espalda mientras me corría en su cara, dejándole toda la boca llena de mi leche. Al final, su corbata quedó tirada en el suelo, manchada de mi saliva y su semen, como prueba de que esta puta lo ganó.