Sizi sez chupando verga de Rome Major hasta el cuello
Sizi Sez no podía creer lo que estaba haciendo, pero ahí estaba yo, arrodillada frente a Rome Major con su verga negra enorme a centímetros de mi cara. Sabía que estaba mal, que no debería desearla tanto, pero cada vez que la miraba se me hacía la boca agua. Él no perdió tiempo y me agarró del pelo para guiarme hacia su polla, que ya goteaba precum. La primera lamida fue suficiente para que un gemido se me escapara, y cuando la metí entera en la garganta sentí cómo me ahogaba un poco, pero no podía parar. Me encantaba la forma en que sus pelotas golpeaban mi barbilla cada vez que subía y bajaba, y cómo sus manos me apretaban la cabeza para follarme la boca sin piedad. Cuando por fin se corrió, no me dejó elegir: me llenó la cara de lechada espesa mientras yo seguía con la boca abierta, esperando más. Al final, solo quedaban mis bragas rotas en el suelo y el sabor salado en mis labios.