Vampiro domina a su esclava lamiendo su coño sumiso
La noche era fría y oscura cuando Blake Blossom me arrastró a su guarida, sus ojos brillando con sed de poder. La muy puta me hizo arrodillar frente a ella, mi polla ya dura al ver su tanga negro empapado de excitación. Con una orden seca, me obligó a enterrar la cara en su coño caliente, respirando su aroma a miel mientras sus manos me apretaban la cabeza contra su carne. Sus gemidos eran música para mis oídos, pero cuando intentó moverse, le gruñí que se quedara quieta, que su coño era mío para devorar. Cada lamida hacía que su cuerpo temblara, sus uñas clavándose en mis hombros mientras le chupaba el clítoris hinchado. La muy sumisa empezó a rogarme que la follara, pero yo solo reí, disfrutando su humillación, hasta que sus muslos temblaron y se corrió en mi boca con un grito ahogado. Cuando por fin la dejé recuperar el aire, solo pude susurrarle: 'Ahora prepárate para lo que viene, puta'