Mei se entrega en la piscina con polla dura y culito apretado
Él no puede creer lo que ve cuando Mei se acerca a la piscina con ese cuerpo perfecto brillando bajo el sol. Su polla ya está dura como roca antes de que ella siquiera se acueste boca abajo, el agua fresca contrastando con el calor que le sube por la espalda. Ella lo mira por encima del hombro, mordiéndose el labio, sabiendo que esto está mal pero sin poder parar. Él se agarra la verga y la frota contra su coño mojado antes de empujarla de una estocada, haciendo que ella gima y se arquee. La penetración es profunda, cada embestida la hace chocar contra el borde de la piscina, el sonido de la carne golpeando el agua mezclándose con sus jadeos. Mei se gira y lo monta como una diosa, su culo apretado tragándose su polla hasta que él la voltea de nuevo, esta vez para empotrársela por atrás. Ella grita cuando él la penetra hasta las pelotas, el placer mezclándose con ese morbo prohibido. Él le agarra las caderas y la embiste sin piedad, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de su verga. Cuando por fin se corre dentro de ella, Mei se queda temblando, el semen caliente llenándola mientras él se inclina para morderle el cuello. Ella sabe que esto no debería estar pasando, pero no puede evitar sonreír mientras él se aparta, dejando su cuerpo marcado y su mente llena de culpa y deseo.