Verificación rápida pero muy caliente con mi esposa
Me escondí en el armario cuando escuché la llave girar en la puerta, el corazón me latía a mil por hora mientras agarraba tu culo desnudo y te apretaba contra mí. Tus gemidos ahogados en mi mano eran lo único que rompía el silencio, sabía que si mi esposa entraba ahora, nos pillarían con los pantalones bajados. Sientes cómo mi polla dura como una roca se clava entre tus nalgas, las gotas de sudor resbalando por tu espalda mientras me la entierras hasta hacerte gritar. Te muerdes los labios para no hacer ruido, pero cada embestida te hace perder el control, el miedo a ser descubiertos solo te pone más mojada. Escuchas sus pasos acercándose al pasillo, el crujido de la madera bajo sus pies, y eso hace que me corra dentro de ti con un escalofrío de adrenalina. El correr de tu leche caliente por tus muslos desnudos es lo último que ves antes de que la puerta del armario se abra lentamente, dejando una mancha pegajosa en el suelo donde te arrodillaste minutos antes.