Alycia Starr se entrega al poder de Rome Major en el hotel
Alycia Starr ya no aguantaba más las ganas de sentir esa polla gruesa rompiéndola por completo. Desde que Rome Major la miró con esa mirada de dominio, supo que no habría piedad. Primero, él le ordenó que se arrodillara y le chupara la verga hasta dejarla bien mojada, y yo no pude negarme, sintiendo cómo su sabor salado llenaba mi boca. Luego, me empotró contra la pared con un solo movimiento, clavándome hasta que mis gemidos resonaron en toda la habitación. Cada embestida era más profunda, más salvaje, y yo solo podía suplicar que no se detuviera. Rome Major me dominaba por completo, tirando de mi pelo mientras me follaba como una perra en celo, y yo solo quería obedecer. Cuando por fin me dejó correrme, fue con su verga enterrada hasta las pelotas en mi coño, marcándome como suya. Al terminar, solo quedó el rastro de su leche resbalando por mis muslos.