Anal salvaje con la novia que suplica por más
Carla no aguanta más y se arrastra hasta él, rogando que le meta la polla hasta el fondo del culo mientras se agarra los muslos con fuerza. Él la empuja contra la pared y le clava los dedos en las caderas, marcando la piel mientras la penetra con embestidas secas y profundas. Carla gime como una perra en celo, pidiendo que la rompa sin piedad, que le llene el culo de leche espesa hasta que no pueda respirar. Él la obliga a arrodillarse y le ordena que se chupe los dedos, humillándola mientras sigue empotrándola con furia. Carla llora de placer, sintiendo cómo la polla gruesa le abre el culo hasta que las caderas chocan contra su carne. Él le tira del pelo y le exige que repita que es su puta, mientras la hace correrse con cada estocada brutal. Al terminar, Carla queda temblando con la polla aún enterrada en su culo, sintiendo el calor de la corrida dentro mientras él se limpia los dedos en su espalda.