Betty skaly me castigó con su coño en la cocina
El olor a ajo quemado me dio ganas de romper algo, pero cuando vi a Betty skaly con su vestido corto y las tetas apretadas contra el mostrador, supe que la venganza sería mejor. Me arrodillé y le bajé las bragas de un tirón, hundiendo la lengua en su coño mojado mientras ella gemía y me jalaba el pelo. Sabía que estaba celosa de que otro hombre me había mirado, y por eso me la follé como una perra en la encimera, con sus muslos temblando y sus uñas marcándome la espalda. Cuando me empotró contra la pared y me montó como una amazona, sentí su calor envolviéndome hasta las pelotas, y supe que no pararía hasta correrme dentro de ella. En más de 10 minutos de escena, le chupé el culo, le mordí los pezones y le llené la boca con mi leche espesa mientras ella gritaba mi nombre. La última estocada la dejó sin aliento, con su coño apretándome como si no quisiera soltarme nunca.