Brita se deja empotrar hasta el fondo con polla gigante
La británica rubia no pudo resistirse cuando Caleb le agarró el pelo y le metió la polla dura hasta la garganta sin avisar, ahogándose un poco pero tragando saliva para no perder ni gota de su leche espesa. Sus tetas naturales se balanceaban como locas al ritmo de las embestidas brutales que le clavaba el tipo en el coño bien mojado, que chorreaba jugos por cada envite que le abría el agujero hasta dejarlo bien gapeado. Ella no paraba de gemir como una puta caliente, con los labios pintados de rojo apretados alrededor de la verga gruesa mientras le chupaba la punta con desesperación, saboreando cada gota de pre-semen que le salía del capullo enrojecido. Caleb la agarró fuerte del culo prieto y la levantó como si no pesara nada, empalándola contra la pared y follándosela de pie en doggy style, con los muslos temblorosos por el esfuerzo de mantener el equilibrio mientras él le metía la polla hasta el fondo, rozando su matriz con cada empujón que le arrancaba gritos ahogados. Le encantaba que le llenara el vientre con su carne palpitante, sintiendo cómo se le hinchaba el coño de tanto estirarse hasta límites que ni siquiera sabía que existían, mientras sus jugos resbalaban por las bolas pesadas que le golpeaban el clítoris al ritmo de las embestidas. Cuando él le ordenó que se diera la vuelta para montarlo al revés, ella no dudó ni un segundo, sentándose sobre su verga como una posesa, clavándosela hasta la raíz y cabalgándolo como una yegua en celo, con los pechos rebotando salvajemente mientras le exigía más y más profundidad. Caleb no pudo aguantar más y, con un gruñido animal, le enterró la polla hasta el fondo y se corrió dentro de su coño, disparándole chorros calientes que le llenaron las entrañas hasta rebosar, manchándole las piernas y el suelo con su leche espesa que goteaba por los muslos temblorosos. Ella se dejó caer hacia atrás, exhausta pero satisfecha, con los labios entreabiertos y los ojos vidriosos, mientras él le limpiaba los restos de corrida de la cara con la polla aún dura, listo para volver a empotrarla sin piedad.