La esposa del gobernador me chupa la polla en una videollamada caliente
La esposa del gobernador siempre me miraba con esos ojos llenos de deseo cada vez que nos cruzábamos en el pasillo del ayuntamiento, pero nunca imaginé que terminaría chupándome la verga como una puta hambrienta en una videollamada. Todo empezó con un mensaje inocente, pero en segundos ya estaba mostrando su culo perfecto en cámara mientras se metía mis dedos en su coño mojado. La muy zorra gemía como una loca cuando le metí la polla hasta el fondo, y el sonido de sus tetas rebotando me volvía más duro. La muy guarra no podía parar de chupar, tragando mi leche como si fuera su postre favorito. Cuando me corrí en su cara, la muy puta se lamió los labios y me pidió más, pero esta vez la hice arrodillarse y le empotré la verga en el culo hasta que gritó de placer. Su coño estaba tan apretado que casi me vuelvo loco, y cuando me vine otra vez, le llené la boca de semen hasta que le escurrió por las tetas. La muy cerda no podía dejar de gemir, pidiéndome que la follara más fuerte, pero ya estaba agotado después de correrme dos veces en su cara y en su culo. La muy puta me juró que sería mi secretaria personal, pero yo solo quería verla otra vez de rodillas, chupándome la polla como una profesional.