Compañera de estudios caliente se entrega toda la noche
La compañera de clases siempre llevaba esos vestiditos ajustados que le marcaban el culito respingón, y él no aguantaba más las ganas de meterle la polla hasta el fondo. Una noche, mientras estudiaban juntos, ella se sentó sobre su regazo y le susurró al oído que quería que la empotrara contra la pared. Él no lo pensó dos veces, le arrancó el tanga y le metió los dedos en el coño bien mojado, haciéndola gemir como una puta en celo. La puso de perrito en la cama y le abrió las nalgas para clavarle la verga dura hasta los huevos, sintiendo cómo su pussy apretada lo envolvía como un guante. Ella gritaba pidiendo más, arqueando la espalda para que él le diera más fuerte, mientras su leche caliente le llenaba el culo en cada embestida. Después de correrse como un animal, la hizo chupar su polla otra vez hasta que estuvo lista para otra ronda, y así pasaron horas follando como si no hubiera mañana. Al final, la dejó toda llena de crema, con el coño hinchado y los labios bien rojos de tanto follar.