Diosa tatuada domina y se corre en un tributo de leche
La rubia de tatuajes que se extienden por su piel como un mapa de pecados ya tenía semanas mirándome con esa sonrisa de puta que sabe que me tiene loco por su coño depilado y sus tetas firmes. Cuando por fin la invité a mi casa, no perdió el tiempo: se quitó la ropa con movimientos lentos, dejando que mis ojos se empaparan de sus curvas marcadas y los diseños que decoran su culo perfecto. Se sentó sobre mi cara sin avisar, restregando su coño mojado contra mi boca mientras gemía como una zorra en celo, exigiendo que le chupara cada pliegue de su raja. Luego, con esa voz de diosa que manda, me ordenó arrodillarme frente a su tanga roto y empezar a pajearme como un esclavo mientras ella se tocaba los pezones y se reía de mi polla dura. Cuando ya no pudo aguantar, se corrió en mi cara con un grito que hizo temblar las paredes, y luego me obligó a seguir hasta que mi leche brotó como un tributo a su poder. El final fue brutal: ella se sentó en mi cara otra vez, ahogándome con su coño empapado mientras se reía y me llamaba perdedor. La diosa tatuada se llevó lo que quiso, y yo solo pude gemir como un puto mientras su cuerpo me dominaba por completo.