Dos trans locas se follan con mucha verga gruesa
Eva y Sofía llevaban rato coqueteando con la mirada en la oficina, pero esa noche en el bar todo se desmadre. Sofía, con su minifalda ajustada que apenas le tapaba el coño, no paraba de pasar la mano por el muslo de Eva mientras le susurraba al oído lo que quería hacerle con esa verga gruesa que le colgaba entre las piernas. Eva, que ya estaba con el coño hecho un río por los gemidos que le ponía Sofía al describirle lo que le haría, no aguantó más y la agarró del pelo para arrastrarla al baño de hombres, donde el olor a meados y a piel sudada le subió directo al clítoris. Una vez dentro, Sofía se arrodilló en el suelo pegajoso y se tragó hasta la garganta esa polla enorme que Eva llevaba sin funda, chupando con ansias mientras los gemidos de ambas resonaban en los azulejos fríos. Eva, con las piernas temblando por el calor que le subía por la espalda, la empujó contra la pared y le levantó el vestido para dejar al descubierto ese culo prieto y bien depilado que tanto le había estado imaginando. Sin perder tiempo, se agachó, le lamió el coño empapado hasta dejarla sin aliento y luego le escupió en el culo para preparar el terreno antes de clavársela hasta el fondo. Sofía, con la boca entreabierta y los ojos vidriosos, le rogó que la empotrara fuerte mientras se agarraba a los grifos del lavabo. Eva no necesitó más incentivo: le agarró las caderas con fuerza, la levantó un poco y se la metió de un tirón hasta que la punta de su verga le rozó las entrañas, haciendo que Sofía soltara un aullido que debió escucharse en todo el local. Los empujones eran brutales, cada embestida le sacudía el cuerpo entero a Sofía, que no paraba de gritar que se corriera dentro de ella antes de que alguien las descubriera. Eva, con la polla ardiendo y el coño de Sofía tan apretado que parecía que se lo quería comer entero, aceleró el ritmo hasta que los dos cuerpos acabaron cubiertos de sudor y sus fluidos mezclados resbalaron por la piel. Sofía se corrió primero, con espasmos que le hicieron morder el hombro de Eva hasta dejar marca, mientras que su verga no pudo aguantar más y le soltó un chorro bien profundo dentro del coño, dejando a ambas temblando y jadeando contra la pared del baño sucio.