Esposa infiel con el semen del compañero chorreando de su coño
La muy puta se dejó empotrar por el tipo de la oficina mientras yo estaba fuera, y ahora su coño está lleno de leche ajena, goteando por sus muslos blancos. La muy zorra se arrodilló y le chupó la polla hasta dejarla bien dura, gimiendo como una perra en celo mientras él la tomaba por detrás, hundiendo su verga hasta el fondo. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, con su culo redondo temblando y su coño apretando esa polla enorme. Cuando el muy cabrón se corrió dentro, la leche blanca le salió a chorros, manchando sus muslos y el suelo. La muy puta no pudo evitar gemir más fuerte, sintiendo cómo el semen caliente le llenaba el coño. Ahora está tirada en la cama, con la polla del otro aún goteando de su coño, mientras yo la miro con rabia. La muy zorra no puede ni caminar bien, con las piernas temblando y el coño bien mojado. Cada vez que se mueve, más semen le escapa, dejando un rastro blanco en su piel. La muy puta no puede ni mirarme a la cara, sabiendo que la pillé con las manos en la masa. Ahora tendré que castigarla como se merece, follándomela hasta que olvide el nombre de ese hijo de puta.