Futanari penetrando a su alumna con furia y venganza
La muy puta me provocó con esa mirada de superioridad, como si su ex no la hubiera dejado por una más joven. Pero hoy se arrepentiría. La agarré del pelo y la doblé sobre el escritorio, su culo temblaba mientras mi verga de futanari se acomodaba entre sus nalgas. Gritó cuando la empalé de un solo movimiento, sintiendo cómo su cuerpo se estiraba para recibirme entera. Cada embestida era un castigo, sus gemidos se mezclaban con mis insultos mientras la follaba sin compasión. Le agarré las tetas con fuerza, marcando su piel con mis uñas mientras la penetraba más profundo. Su coño goteaba, pero no era suficiente, quería que sintiera cada centímetro de mi polla vengándome por ella. Cuando la corrí adentro, sus piernas temblaron, pero no le di tregua, seguí empotrándola hasta que sus gritos se volvieron roncos. Al final, solo quedó su mirada de derrota, sabiendo que nunca más se burlaría de nadie.